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Embarazo, lactancia y masajes

Por Fernando Nicolás Pastrana
El embarazo es una de las épocas más especiales en la vida de una mujer. Es también una época en la que el cuerpo experimenta muchos cambios; durante y después del embarazo.
Durante el embarazo, cuando la futura mamá comienza a ganar peso, suelen venir algunas molestias: en algunos casos se siente incómoda, en otros, dolorida y muy cansada; incluso hay casos de estrés. Los masajistas estamos formados para acompañar a la mamá y al papá a que este proceso sea más llevadero, en el caso de que alguno de estos signos aparezca.
Sí, el papá puede de involucrarse en este proceso. El puede aplicar masaje en la región abdominal, por intimidad y por la conexión con la mujer y el bebé.
Muchas mujeres embarazadas rechazan cualquier contacto en la barriga realizado por un a persona ajena, por un simple instinto de protección al niño que llevan en su interior. Es completamente normal y como profesionales tenemos que ser conscientes de esto, formando al papá en la técnica del masaje para que la mamá se pueda beneficiar de ese momento de terapia y complicidad con su pareja. También se puede delegar esta función a un profesional específicamente formado para ello o incluso ella puede aprender a hacerse el masaje a si misma.
Los masajistas estamos a disposición para mejorar el estado de la mujer gestante en dos diferentes niveles: físico y psíquico.
Físico: los masajes actúan directamente sobre el aparato locomotor de la mujer gestante; ayudando a aliviar los dolores de espalda, preveniendo la hinchazón y los problemas circulatorios.
Psicológicos: Los masajes actúan según su frecuencia e intensidad a nivel del sistema nervioso vegetativo (sistema simpático y parasimpático), por lo que podemos actuar sobre el estrés, el cansancio mental, llevar al sueño (mejorando la calidad del descanso) y liberar todas las tensiones. Actuando a este nivel, conseguimos también aumentar los beneficios a nivel físico; vamos a conseguir que la mamá no tenga dolor y se encuentre mejor consigo misma, su confianza aumentará, su estado psicológico mejorará y lo más importante, a nivel hormonal, liberando dopamina, serotonina (más conocida por la hormona de la felicidad y oxitocina (la hormona del amor).
Prenatal y postnatal
La cortisona es una hormona que actúa en situaciones de estrés a largo plazo y un estado continúo bajo los efectos de esta hormona hacen que nuestro cuerpo no funcione de manera óptima. Cuando ya tenemos a nuestro bebé, muchísimos instintos se activan: protección, supervivencia, etc., somos responsables directos de una criatura pequeña y tal vez no estemos de cómo debemos hacerlo. Esta situación de miedos, temores, adaptaciones a la nueva situación, nos generan un estrés y para poder adaptarnos debemos producir un gran abanico de hormonas, que si bien son necesarias para garantizar la supervivencia de nuestra cria, pueden ser un tornado de emociones en nuestro cuerpo.
En el postparto podrían llegar incluso a alterar la producción de las hormonas involucradas directamente en la lactancia como la Prolactina y PRL IH, responsables de la regulación de la producción de la leche materna. En el postparto, el masaje ayuda a controlar los dos niveles nuevamente, el físico y psíquico. Tras el masaje la mamá tiene menos molestias en su cuerpo, se descargan sus hombros, pudiendo realizar sus actividades con total normalidad ya que su musculatura tiene el tono necesario para funcionar perfectamente sin estrés. Esta ausencia de estrés afecta positivamente a la producción de hormonas; garantizando la producción de leche para que el niño se alimente perfectamente.
Conclusión
El masajista es una persona capaz de ayudarte en todo este proceso. Va a estar a tu lado y va a hacer que te sientas mucho mejor. Solo con sus manos, sin ningún tipo de aparato, con experiencia, la
técnica adecuada, la presión y la velocidad justa de sus movimientos, va a organizar un sinfín de funciones vegetativas en tu interior que harán que disfrutes plenamente, con muchas menos molestias de tu experiencia como madre, para que tu atención se centre en lo más importante que hay en tu vida.
Me puedo adaptar tanto, que incluso voy a tu casa para que reserves tu energía. No te preocupes, te entiendo perfectamente, soy padre también.
Fernando Nicolás

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